Aunque no lo creamos, cuando cocinamos los alimentos, su composición original cambia debido al agua y al calor al que son expuestos. Ya que su composición química puede cambiar fácilmente. Si nos remitimos a cadena alimentaria, esta es un tanto larga, en primer lugar tenemos la producción, luego la elaboración, la transportación, el almacenamiento y por último la cocción del alimento. Durante todos estos procesos el alimento puede llegar a perder propiedades.

Mientras más cocines un alimento, más valores nutricionales pierden, esto es una realidad de la que muy poco se habla pero que realmente existe y puede afectarnos.

En casi su totalidad, los alimentos suelen ser sometidos al calor para cocinarse, mientras que otros deben cocinarse obligatoriamente, ya que de no ser así, podrían generar peligrosas enfermedades para nuestro organismo y entre estos alimentos encontramos los huevos, el pescado, el pollo y la carne, dichos alimentos si no son cocinados podrían generar  terribles enfermedades entre las que se pueden mencionar la salmonella, y otras. Muchos de los cambios que se generan en la comida, se hacen con la finalidad de mejorar la experiencia culinaria de los comensales.

Es importante conocer que durante el proceso de cocción, los alimentos podrían llegar a sufrir algunos fenómenos físicos y químicos, como por ejemplo la expansión, ya que existe un intercambio de temperatura, y durante dicho proceso se perderán algunos nutrientes del alimento. Luego de pasado este proceso, nos encontramos con la formación de una costra, esta hará que los nutrientes que sobrevivieron a la primera etapa, se queden dentro del alimento.

Hay muchas formas de cocinar, y entre ellas encontramos el hervido, donde la carne, el arroz, la sopa o los vegetales se colocan en agua y se dejan cocinar hasta que se debiliten. También existe el braseado, aquí se espera que el agua llegue a punto de ebullición y se agregan los alimentos, posteriormente se tapa la olla.

Esta técnica se utiliza para cocinar aves, hortalizas y algunos tipos de carne, para ello usarás aceite y agua para luego tapar la olla. Por último encontramos la cocción a vapor, siendo una de las que mejor conserva las propiedades nutricionales de los alimentos, generalmente se usa en ollas especiales o a baño de maria.

Brocoli

Alimentos como el brócoli, pierden toda las propiedades al cocinarse, por lo que muchos especialistas recomiendan comerlo crudo, ya que suele ser mucho más saludable. Si no disfrutas del sabor de un trozo de brócoli duro, puedes cocinarlo al vapor, este hará que quede un poco más blando y no perderá tanta cantidad de nutrientes.

Berro

El berro también es recomendable consumirlo crudo, esto es debido a que igual que el brócoli, el berro forma parte de la familia de las crucíferas. Por lo tanto, cuando la verdura se somete a una cantidad importante de calor, estas pierden todas sus facultades dañando de esta forma todas las vitaminas y enzimas importantes, estas quedan todas en el agua donde se han hervido.

Ajo

El ajo tampoco debería ser cocinado pues pierde todas sus facultades terapéuticas, este contiene una gran cantidad de alicina, la cual tiene muchos beneficios para tu salud pero cuando se cocinan estos las pierden. Muchas personas tienen la costumbre de agregar primero el ajo a la cacerola, pero debe ser lo último que se agregue, te aseguramos que de igual forma el sabor quedará en tu comida.

Remolacha

Para cerrar esta lista tenemos un vegetal con alto contenido de azúcar, el cual es compensado con el resto de sus nutrientes. Alta en fibra es ideal para apoyarnos a la hora de ir al baño, también contiene vitamina C, potasio y el ácido fólico. Cuando se cocina este suculento vegetal, puede perder entre un 20 y un 30 de su porcentaje de ácido fólico. Es recomendable incluso utilizarla en combinación de frutas e incluso como endulzante.

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