Los hidratos de carbono o glúcidos tienen como función principal aportar energía a nuestro organismo. Es un nutriente que tiene muy bajos residuos con la combustión, es por ello que el cerebro y el sistema nervioso utilizan sólo glucosa para obtener toda la energía, evitando la presencia de residuos tóxicos como el amoniaco, que es resultado del metabolismo proteico en las células nerviosas. Los carbohidratos forman la base en la pirámide alimenticia, ya que se considera la gasolina que requiere el organismo para realizar todas sus funciones.

Estos nutrientes podemos encontrarlos con facilidad en numerosos alimentos, y aunque no siempre han tenido buena fama en las dietas o planes alimenticios, son necesarios para aportar la energía a nuestro cuerpo. Según muchos expertos, una dieta equilibrada puede suponer hasta la mitad de las calorías totales ingeridas; por lo que a continuación, te mencionamos algunos alimentos que puedes incluir en tus rutinas y que aportan este vital nutriente. Los cereales como el trigo, el arroz, el maíz, la avena y el mijo,  son algunos de los alimentos que tienen grandes cantidades de hidratos de carbono de absorción lenta, ideales para quienes realizan ejercicios físicos.

El pan, además de contener los hidratos necesarios, dota al organismo de grandes cantidades de proteínas con origen vegetal y al mismo tiempo aporta muy poca grasa. Es uno de los primeros alimentos que se eliminan por totalidad en las dietas, aunque según la Organización Mundial de la salud, es recomendable consumir unos 250 gr de pan al día. Las pastas tales como espaguetis, tallarines, macarrones y demás, deben ser acompañados con proteínas magras y vegetales según expertos; además por pertenecer al grupo de hidratos de absorción lenta, son muy consumidos  por deportistas para alimentarse antes de las actividades físicas.

El azúcar de caña, la remolacha, miel o melaza son la segunda fuente de carbohidratos más importantes, pues aportan grandes cantidades de energías gracias a su rápida asimilación. Por otro lado, Las frutas son de los carbohidratos más dulces, aportan fructosa aunque no tienen muchas cantidades de hidratos de carbono. Mientras que Las verduras son ricas en almidón y nos aportan grandes cantidades de minerales y vitaminas indispensables para un buen rendimiento del organismo.

 

Los productos de pastelería son otros de los alimentos prohibidos en las dietas, ya que cuando son consumidos en exceso pueden ser perjudiciales para la salud. Aunque son una fuente de hidratos de carbono, se pueden incluir de forma moderada, especialmente los que están hechos con harina de trigo. La leche y todos sus derivados, contienen una gran parte de lactosa, un tipo de azúcar que se asimila de manera rápida y que ofrece energía al organismo. Las legumbres como los garbanzos o judías son una buena opción de energía, por su elevado contenido de hidratos de carbono.

Los tubérculos y raíces son de los más consumidos por quienes buscan mantener la energía para realizar actividades físicas mientras mantienen una dieta equilibrada. Entre los más consumidos podemos mencionar la patata, que tiene un 75% de almidón en su composición, ubicándose como un tipo de carbohidrato de absorción lenta.

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