El aceite de palma ha sido un tema muy popular para consumidores y expertos debido a los efectos que tiene en la salud, su importancia ha abierto espacios hasta en el Congreso y el Parlamento Europeo, así como en diversas cadenas de distribución en España, quienes ahora piden a los proveedores que sustituyan o usen un aceite con certificado de sostenibilidad.

Este producto es la grasa más consumida en el mundo, formando parte de muchos de los productos procesados y envasados que encontramos en los supermercados y tiendas, aún cuando muchos estudios lo consideran perjudicial para la salud cardiovascular. Lo podemos encontrar de forma sencilla en las etiquetas de patatas fritas, margarinas, galletas, pizzas, cremas, aperitivos o precocinados, salsas, etc. Además también es muy utilizado en algunos productos cosméticos populares usados por las personas en general.

Proviene de los frutos de la palma africana o Elaeis guineensis, compuesto en su mayoría por ácidos grasos saturados, en especial palmítico y en menor medida por ácidos grasos monoinsaturados, así como también tiene porción muy baja de ácidos grasos poliinsaturados. Han sido temas de debate todos los riesgos que tiene para la salud, aunque su uso está permitido internacionalmente. La Organización Mundial de la Salud recomienda limitar su consumo, ya que contiene cerca de 50% de ácidos grasos saturados.

Según investigadores, este producto contiene una grasa oculta no saludable, que al consumirla sube los niveles de colesterol malo y baja los de colesterol bueno. Además, durante el proceso de refinado se somete a una temperatura cercana a 200°C, lo que puede llevar a la liberación de sustancias cancerígenas. Un consumo excesivo y prolongado puede aumentar las posibilidades de contraer cáncer.

La revista Nature en 2016, publicó otro estudio del Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona donde se relacionaba el efecto de una dieta alta en grasas y su relación con la metástasis, debido.específicamente la presencia de ácido palmítico, el que aumentaba la presencia metastásica de un 50 a 100%. Así como también tenemos estudios que nos muestran sus efectos en el organismo, así mismo se han realizado estudios sobre su impacto en el medio ambiente.

El uso masivo del aceite de palma tiene un impacto importante en varios ámbitos, por ejemplo en el sureste asiático, de donde proviene la mayor parte de la producción, millones de hectáreas de bosque son arrasadas para el cultivo de la planta de donde se extrae este aceite. Por esta razón, se aprobó por parte del Parlamento Europeo, un sistema de certificación único que garantiza que el aceite de palma que entra en los supermercados es producido de forma sostenible.

En la industria alimentaria se ha advertido una posible sustitución del aceite de palma, aunque esto no sea posible; del mismo modo en que no existen alternativas actuales que no alteren las condiciones de los productos finales. Muchas cadenas muestran preocupación por este ingrediente, mientras que los que fabrican productos con esta sustancia aseguran que le aporta consistencia, toque crujiente y hasta untuosidad, al mismo tiempo que alarga la vida útil del producto y evita que se deteriore visualmente.

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