El síndrome de intestino irritable (SII) o colon irritable, es una enfermedad cuya incidencia puede variar dependiendo del país. Por ejemplo, en los países industrializados como España, se considera que uno de sus principales causantes es el estrés, teniendo un origen psicosomático.

Según estudios, el cerebro y el intestino están relacionados, ya que el estado de ánimo de una persona puede influir de forma directa en las secreciones intestinales. Cuando tenemos miedo, estamos enfadados, nos disgustamos o sentimos ansiedad, la bilis se segrega en mayor cantidad.

La bilis es la encargada de digerir las grasas en el intestino aunque es muy laxante. Por lo que cuando estés frente a situaciones personales fuertes, la bilis se libera en el intestino, y cuando no hay proceso de digestión, se puede producir una diarrea. Quienes sufren de colon irritable en un principio eran las mujeres de edad media, muy trabajadoras y que tenían un nivel de autoexigencia elevado. En la actualidad, esta enfermedad puede afectar a personas jóvenes e incluso a niños.

Es una enfermedad crónica, aunque puede ser momentánea, en algunos casos que se manifiesta mediante el dolor y distensión abdominal. También produce trastornos en el tránsito intestinal como la diarrea, el estreñimiento o ambas cosas presentadas de forma alterna. Se caracteriza principalmente por dolores o molestias abdominales, así como la alteración en la frecuencia y consistencia de las deposiciones, acompañado de hinchazón, gases y distensión abdominal frecuentemente.

La dieta para las personas que sufren de colon irritable debe estar completamente personalizada en cada caso, aunque como pautas generales, muchas veces se incluye el consumo moderado de fibra soluble, aquella procedente de los alimentos integrales para no contribuir a desequilibrios en el tránsito intestinal. También se debe potenciar el consumo de fibra soluble en la dieta, siendo posible con la ayuda de alimentos como la manzana o el dulce de membrillo.

Los alimentos ricos en grasa y los cítricos es mejor evitarlos, mientras que las espinacas pueden ser usadas para calmar y neutralizar el efecto laxante que tienen las sales biliares o la bilis en el colon. Se debe disminuir el consumo de fructosa, que es un tipo de azúcar que se encuentra en muchas frutas. Aquí, se deben elegir las frutas con bajo contenido de azúcar y ricas en pectina como lo es la manzana con piel.

Se pueden evitar también la cebolla, chocolate, los huevos, el gluten que ahora está presente en muchos cereales como lo son el trigo, la cebada, el centeno y el triticale. La avena es un cereal que aunque no tiene gluten y es incluido en muchas dietas puede causar malestar en algunas personas.

Eliminar por completo el consumo de sorbitol, alimentos y especies picantes, gas en bebidas, café y té. Al sufrir de colon irritable es necesario mantener una buena hidratación, al menos dos litros de agua al día, sobretodo cuando hay descomposición o diarreas. Lo más importante para mantener a raya esta enfermedad es controlar el estrés, utilizando pasiflora y valeriana para evitar que esto afecte nuestro tracto intestinal.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here